OBRA: DISTRITO BIOQUIMICO – OBRA NUEVA OFICINAS Y DEPÓSITO

Area: 528 m2 interiores – 71 m2 semicubiertos

Año de construcción: 2025-2026 Donato-Callegari

Arq Autores: Nadia Donato – Juan Pablo Callegari

Colaboradores: Santiago Bech

Construcción: Granz Constructora

Asesor estructural: Rodrigo Saura

Fotografías: Nadia Donato – Juan Pablo Callegari

En el año 2022, el proyecto nace a partir de un concurso privado para la nueva sede del Distrito V de Bioquímicos en la provincia de Buenos Aires. El desafío se situaba en un lote de generosas dimensiones —12.9m x 47m— ubicado en una zona suburbana de Luján en pleno proceso de consolidación. La propuesta asume el vacío del terreno como una oportunidad para establecer una pieza arquitectónica que dialogue con el asoleamiento y el crecimiento del entorno.

La estrategia de implantación responde a una búsqueda de eficiencia térmica y espacial: el edificio se recuesta sobre la medianera sur, liberando un corredor lateral hacia el norte que garantiza luz natural en todo su desarrollo longitudinal. Esta organización se rige por un sistema de hormigón visto que segmenta el lote en siete módulos transversales, estableciendo un ritmo que coordina la estructura con el programa funcional. En planta baja el distrito y el local se desarrollan longitudinalmente articulados por un núcleo central y en planta alta el distrito toma toda la superficie con espacios para oficinas y reuniones del personal. La planta alta queda articulada por el vacío del núcleo central posicionando las oficinas privadas al frente y las de personal al contrafrente junto con los espacios de reunión y servicio. El asoleamiento tanto al frente como en el lateral están regulados con una propuesta de parasoles para lograr mejor eficiencia térmica en el interior en períodos de altas temperaturas. En planta baja los frentes son permeables desde la calle con un retiro de frente que permite dejar estacionamientos de cortesía y un retiro lateral que permite el acceso de vehículos al fondo donde se establece el centro libre de manzana.

El proyecto encuentra su identidad en la honestidad de sus componentes. La estructura de hormigón —losas, vigas y columnas— se mantiene inalterado, definiendo una estética tectónica donde el soporte es, a la vez, el lenguaje. Los cerramientos se completan con ladrillos de hormigón visto y carpinterías de grandes dimensiones, logrando una síntesis cromática que unifica muros y pisos. En este edificio, la espacialidad se aborda desde su propia construcción: la estructura no solo sostiene, sino que evidencia la jerarquía de cada ambiente, otorgando una atmósfera de sobriedad y permanencia.

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